Entregada a lo inútil. Ritmo. (II)

    En este tiempo peculiar procuro devolver mi ritmo a su paso natural. El cuerpo me pide descanso bien temprano y solo mi cabeza se opone, el resto de mi lo permite. Dejo la persiana de mi habitación abierta y me siento en cama, a meditar, día tras día, gozando cada vez más de ese estado sereno que va trayendo la meditación. La meditación abraza al sueño y juntos me envuelven, así me duermo.

    La persiana subida se convierte en algo vivo y en la noche me van alcanzando las diferentes pinturas que el Cielo dibuja. La mayor parte de las veces sigo dormida, no soy consciente, pero otras veces la visita hace que mi Ser se despierte, entonces abro como puedo los ojos y me maravillo...frente a mi ventana la Luna saludando, o una Estrella curiosa, nubes y luces danzando , trazando formas y colores...hacia la mañana pintando naranjas...Cuando este milagro se da solo puedo dar gracias de todo Corazón y seguir durmiendo, con ese regalo dentro.

    Del mismo modo que este tiempo me pide descansar temprano me hace amanecer antes de que salga el Sol. Mis ojos se abren y van al cuadro vivo de mi ventana...además de la incipiente salida del Sol puedo ver la avenida de Alfonso Molina, una de las vías principales de entrada en A Coruña. Por el volumen del tráfico reconozco la hora que es sin mirar el reloj...un río de coches llenos de personas empieza a fluir antes de que su naturaleza ponga sus almas en pie, pero ya están ahí, rompiendo el Silencio, corriendo hacia lo útil...Yo, me muevo lento, me siento, me estiro y lentamente le preparo a mi humanidad una infusión de menta que se ha vuelto para mi fuente de Salud y placer.

    Me desplazo por la casa. Cocina, infusión y sin pensar mis pies me llevan a mi Sala. Ahí tomo asiento, de nuevo cerca de un gran ventanal abierto a la Vida...Ya estoy más despierta y el trafico en el momento de la menta es un río desbordándose. Desde mi ventana doy gracias por este tiempo, por no estar en ese río, deseo bien a todas esas personas recordando mis años navegando esas aguas “si o si”. Junto a la menta el cuerpo pide movimiento para ponerse a punto, el Chi kung aparece entonces en mi, ayudando a desplegar lo físico y la energía.

    Tras la menta y el Chi Kung algo de fruta y ¡ya! Cuando me doy cuenta estoy vestida y a punto de salir con mi coche de la ciudad. El mundo mayoritariamente viene a poner tiempo y esfuerzo en lo útil/valioso que brinda Coruña...mi coche y yo nos vamos a paso lento en sentido contrario, a Santa Cruz, un pueblo cercano. Un segundo desayuno, más contundente, acompañado de un libro, una libreta y la mirada adentro, rodeada de “desayunadores”, personas que gozan del tiempo del desayuno con calma y disfrute...con la posibilidad del intercambio cercano, sencillo, porque si, porque es grato, sin utilidad alguna,simplemente resulta gratificante el saludo sincero y la alegría del encuentro.

    Tras observar dos mundos humanos, el que corre y el que para, los pies me llevan a caminar en medio de los hermanos. Animales, plantas, rocas, se mezclan y configuran un paisaje del que también las personas formamos parte. Supongo que a veces se nos olvida que somos seres naturales pero mis pies me lo recuerdan y me adentro en el Mar, en el Bosque, miro al Cielo y él me mira a través de los ojos infinitos de los hermanos que no pierden detalle de mi caminar. Aunque el arrancar de mi mañana sea un día tras otro muy parecido, aunque los pies me lleven al mismo tramo del Camino, se encarga la Vida de prepararme siempre escenas diversas, sorprendentes, unas veces hermosas, otras veces llenas de crudeza...procuro que mis ojos puedan ver todo sin tambalearse mis cimientos, sin juzgar, la Vida acepta todo...acepta la llegada de un polluelo de pato como semilla de Vida pero también la llegada de una gaviota que sacia su apetito y quizá lleva alimento a sus crías...

    La belleza, la crudeza, la Vida abraza todo, también en el Mundo humano y sus diferentes ritmos. Con piedad vuelvo a mi, a este tiempo mío que permite la lentitud. Sé que la Vida abraza este momento del mismo modo que abrazó el tiempo de correr, el tiempo de ser útil, productiva. Supongo que simplemente la eterna alternancia de la Vida hace sonar diferentes melodías en nuestros años de Vida, cambia la música, es bueno que cambie nuestro ritmo, con suerte aprendemos a bailar con cualquier música y a descubrir que los verdaderos valores de la Vida podemos encontrarlos en cualquier senda. Me conecta esto con algo que pude leer recientemente, gracias al ritmo lento, fue escrito por John Burroughs, naturalista americano que descubrí a través de una charla con otro desayunador y la pericia de una bibliotecaria. En su libro “El arte de ver las cosas” cita un fragmento de un poema que escribió y que me trajo un momento sublime, pleno de Amor y Vida. El poema se titula “Waiting”...

“Lo que me es propio me llegará.

Sereno, cruzo las manos y espero.


No voy a esperar si esto o aquello conviene,

si esta idea o esta otra atrae multitudes.


Voy a esperar solo a divisar mi Camino con claridad.

Mientras tanto, estaré aclarándome la vista y entrenándola

para que reconozca los verdaderos valores de la Vida cuando los vea”.


    Aprender a correr, también a caminar lento, y con suerte descubrir en ese  tiempo que parece inútil los valores de la Vida que se nos pasan por alto cuando corremos demasiado intentando coger a nuestra Soberana.

Comentarios

  1. Sí, ese entrenarse es esencial, aunque a veces llegue demasiado tarde y los pies ya no lleven zapatos, ni quede mucha senda por delante...
    tus escritos están llenos de pasión y presencia...
    gracias de corazón.

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